En términos informáticos y virtuales, un bicho troyano, tramposo, abusivo y engañifas nos confinó en casa y frente a la pantalla. Pero esto no fue malo, al contrario, nos permitió, como en Mario Bros y los juegos de peleas, entender que lo más valioso es cuidar nuestra línea de vida y llegar al siguiente nivel.
Pero la evolución no fue sencilla. Decenas de actividades deportivas pagaron (y pagarán) el precio de una nueva era en el entretenimiento. Los eSports llegaron para llevar la estafeta deportiva en tiempos de aislamiento.
No solamente la eLiga MX con todo y las lesiones de pulgar, o los festejos de Vigón u Ormeño, el basquetbol nacional le entró con la gamer Cup, las Grandes Ligas con The Players League Show, la MLS con "Chicharito" como gamer principal o la eNascar, Lucha Libre AAA compitió con Leyendas AAA y así, muchas opciones para elegir.
Aquí lo importante es llegar al siguiente nivel, que al momento en que las actividades ya no estén "crasheadas" éstas competencias virtuales no desaparezcan y se conviertan en un complemento de los torneos reales o, mejor aun, en eLigas verdaderamente profesionales a las que puedan integrarse gamers con preparación mental, técnica y física, torneos que integren datos históricos, que sean jugadores letrados en el mundo virtual y el estadístico.
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