foto
Leyenda y cuento
Roberto Gómez Junco | 25-01-2020
en CANCHA
compartir por:
El futbolero tema del momento es Javier Hernández, el ejemplar y famoso "Chicharito".

Toda la parafernalia alrededor de su presentación como flamante jugador del L.A. Galaxy de la MLS sirve para vislumbrar el tamaño de la figura, para entender la brillante trayectoria recorrida durante trece años, pero sobre todo durante nueve y medio, desde su salida de las Chivas hasta su regreso al continente americano.

Con las "tablas" que lo distinguen más allá de la cancha, en dicha presentación el ariete mexicano se desenvolvió con personalidad y soltura, en español y en inglés.

Sólo salía sobrando -y terminó manchando lo que hasta el momento había sido magnífico, impecable- que el propio Javier Hernández se autonombrara leyenda del futbol mexicano.

Algo innecesario e inoportuno por dos motivos: primero, porque no le corresponde a él, sino a los demás, decidir cuál es su lugar en la historia de nuestro balompié; y segundo, porque no resulta tan sencillo establecer quiénes llegan a "leyenda" y quiénes no.

Si los demás y el tiempo te lo reconocen, puedes convertirte en leyenda; pero si tan sólo eres tú mismo quien lo dice, puede sonar a cuento.

¿Cuántos futbolistas mexicanos calificarían como "leyenda" si desde ahora a Javier Hernández se le considera como tal?

¿Cuatro o cinco?, ¿más de diez?, ¿por lo menos veinte?

¿Qué nombres estarían por encima del suyo si se estableciera una jerarquía entre jugadores-leyenda de nuestro balompié?

¿El de Hugo Sánchez, el de Cuauhtémoc Blanco, el de Antonio Carbajal?

¿Horacio Casarín, Héctor Hernández, Salvador Reyes, Ignacio Calderón, Luis Fuente, Alberto López?

¿Leyenda por estos mexicanos lares, o más allá de las fronteras?

¿A cuántas leyendas incluimos... y qué entendemos por LEYENDA?

¿Si definiéramos a los diez principales "futbolistas-leyenda" de México, estaríamos hablando de los diez mejores jugadores?

Por supuesto que no, porque ser una leyenda -además de lo subjetivo del término- implica distintas cosas al margen de la calidad.

Implica, por lo pronto, tiempo... y ciertas peculiaridades o determinados rasgos distintivos, únicos.

Si después de veinticuatro años sin jugar ningún otro futbolista mexicano ha ganado cinco pichichis, te conviertes en leyenda.

Si en tu época eres el mejor y después terminas increíblemente como alcalde e imperdonablemente como gobernador, ya eres leyenda.

Si dejaste de jugar hace más de cincuenta años pero nadie más ha jugado en cinco Copas del Mundo, incuestionablemente eres también una leyenda viviente.

Si pasan diez o quince años y sigues siendo el máximo goleador en la historia de la Selección Mexicana, serás reconocido como leyenda sin necesidad de que tú lo pidas ni de que tú lo digas.

Que sean el tiempo y los demás quienes se encarguen de colocarte como leyenda, de reconocerte como tal.

Y mientras tanto... haz lo posible por seguir forjándola.

 
 
Twitter: @rgomezjunco
 
 
 
 
 
compartir por:
Futbolista de Primera División desde 1975 hasta 1988 (Atlético Español, Tigres, Monterrey, Guadalajara y Toluca). Seleccionado nacional en 1980. Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Columnista del Grupo Reforma desde 1989 y comentarista en televisión desde 1992.
Resumen Noticioso
¿Quieres recibir en tu e-mail la columna editorial de Roberto Gómez Junco?
1 mes2 meses3 meses
Ultimas columnas
Gritos y vetos
22-01-2020
Distintas listas
18-01-2020
Preguntas sin doping
15-01-2020
Otra historia
11-01-2020
Fuertes y reforzados
08-01-2020
¿Dislates finales?
04-01-2020
Regia supremacía
01-01-2020
Para cualquiera
28-12-2019
Derrota que fortalece
21-12-2019
Intentarlo a tope
18-12-2019
Oportunidad y compromiso
15-12-2019
A ver si ahora
14-12-2019
Ejemplo regio
11-12-2019
Probabilidades y cancha
07-12-2019
Los de abajo
04-12-2019
Encaminados y definido
30-11-2019
Los cuatro probables
27-11-2019
En bandeja
23-11-2019
Otras columnas
Rubén Romero
El congreso Run México
Richard
TRIBUNA ABIERTA