Mi amigo el 'Tiburón' Juan Carlos Osorio todavía no ocupa el banquillo del Tri y ya ha tenido que soportar varios "cocolazos".
Que si hay técnicos con igual o más capacidad en México, que si se está beneficiando del malinchismo en el País, que si no conoce el entorno y la idiosincrasia del futbolista mexicano, que si se sacó la lotería pese a no tener un palmarés internacional importante, que si los federativos le hicieron mucho al cuento para acabar eligiéndolo...
Bien, no cabe duda de que el timonel tendrá que dar muy buenos resultados porque, al menor traspié, hay varios técnicos y jugadores que se lo van a querer comer.
Pero, para que eso no ocurra, la figura de Joel Sánchez puede ser clave.
Dicen que el "Tiburón" no sólo fue auxiliar de Juan Carlos Osorio a principios de 2012 en el Puebla, sino que su vínculo trascendió y a pesar de la distancia siempre se mantuvo en contacto con uno de los técnicos que más le enseñó en cuanto a metodología y estudio del futbol.
Joel es un hombre de toda la confianza del colombiano y en este entorno podría ser el hombre que lo ayude a adaptarse rápidamente al futbol mexicano y a conocer a los jugadores que más pueden aportar al Tricolor.
Por lo pronto, el "Tiburón" está dirigiendo a Los Mineros de Zacatecas, pero en una de esas acaba nadando en aguas tricolores.
Luego hablamos.
También es un 'loco' Y ya que estamos hablando del próximo técnico del Tricolor, si bien muchos se decepcionaron porque esperaban a Marcelo Bielsa, y el que está por llegar, a falta de la firma, es Juan Carlos Osorio, hay varias razones para creer que la cosa no está tan mal.
Si bien entre el argentino y el colombiano hay un mundo de distancia en cuanto a recorrido internacional y fama, dicen que el cafetalero no sólo es similar al "Loco" en cuanto a observar los partidos en cuclillas.
Cuentan que Osorio es verdaderamente un apasionado de su profesión y que, por eso, durante su paso por el Puebla tomó algunas decisiones que dejaron con el ojo cuadrado a más de uno, como no llevar a su familia a vivir a La Angelópolis, y todo para estar 100 por ciento concentrado en el equipo.
A diferencia de otros técnicos o jugadores para quienes el apoyo familiar es básico y hacen hasta lo imposible por rodearse pronto de sus seres queridos, mucho más si se trata de emigrar a un país que no se conoce, el colombiano prefirió ver primero qué terreno estaba pisando, a la espera de encontrar un ambiente ideal para explotar sus conocimientos.
A falta de familia, ni siquiera le importó buscar casa y prefirió residir en un hotel de Puebla, excelente decisión, porque sólo cuatro meses después de su llegada le dijo adiós a La Franja y así no tuvo que preocuparse por ver cómo deshacía el contrato de arrendamiento.
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