Amables aficionados: se dice que una golondrina no hace verano... pero con dos, empieza uno a voltear a ver dónde están haciendo el nido.
Es igual en la NFL a principios de la temporada. Una derrota sorpresiva puede ocurrir, pero ya dos encienden los focos de alarma.
Sería el caso el día de hoy para conjuntos como Chicago, Nueva Orleans y Nueva Inglaterra, que no sólo perdieron la semana pasada juegos en los que eran favoritos, sino que se vieron mal haciéndolo.
Los tres jugaron pésimamente a la defensiva, cuando se suponía que era uno de sus puntos fuertes. Sus ataques, con excepción del de los Santos, fueron patéticos y cometieron numerosos errores, y sus tres oponentes venían de muy pobres resultados la campaña anterior.
Es ya tradicional que las sorpresas más grandes en una temporada se den en las primeras dos semanas de acción.
La razón básica es que los titulares en los conjuntos casi no participan en los partidos de pretemporada. Esto es por dos razones: para evitar el riesgo de una lesión y para dar a los jóvenes que aspiran a quedarse en el equipo más oportunidades de mostrar sus habilidades.
Luego empieza la campaña regular y tienen que salir a jugar al máximo nivel y ritmo, y no están completamente preparados.
Por más que practiquen, nunca es igual que lo demandante de los encuentros, y peor si no trabajaron en el receso debido a alguna lesión, como se pudo ver en el Tony Romo titubeante y errático del domingo pasado.
Por otro lado, el caso de Ray Rice se le sigue complicando al comisionado Goodell y a la NFL.
Hay ya varias instancias que han dicho que la Liga tenía el video incriminador desde abril, pero optó por esconderlo y, junto con el equipo de Baltimore, esperó cruzando los dedos a que el vendaval pasaría.
Ya hemos visto hasta la saciedad que en la sociedad moderna, con la cantidad de cámaras y teléfonos móviles, todo se filma, y más temprano que tarde sale a la luz pública.
Goodell, que parecía tan seguro en su puesto hasta recientemente, ya no lo está tanto.
Ominosamente se le están aplicando las mismas frases que a Nixon en el asunto del Watergate, "¿qué sabía el comisionado y cuándo lo supo?".
Si la investigación independiente puede demostrar que Goodell había visto el video y no hizo nada, será difícil que se pueda sostener en el puesto.
Por ahora, hacemos una pausa...
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