Nadie lo llamó mezquino

Mario Castillejos
en CANCHA


A Jürgen Klopp lo perseguía la fama de ser un buen entrenador, pero perdedor en los partidos cruciales. Un manager que estaba destinado a fallar en el último obstáculo.

El hecho de que hubiera ganado dos campeonatos alemanes y una Copa de Alemania, no parecía contar.

El peso de perder una Final de la Europa League, más una final de la Copa de la Liga y una Final de la Liga de

Campeones, todas con el Liverpool, lo tenían marcado. Pero antes de llegar a Anfield, Jürgen ya venía arrastrando la mala fama tras clasificar a un potente Borussia Dortmund en la floja séptima posición de la Bundesliga, no sin antes tocar los últimos lugares de la tabla durante el primer tercio de ese torneo.

Además, había perdido las últimas cuatro Finales coperas y sus jefes alemanes no dejaban de criticarlo. Dicen que un día, cuando otro club interesado le preguntó por el entrenador, el presidente del Borussia, Reinhard Rauball, respondió: "es un tipo complicado, de carácter explosivo y afán controlador".

Ahora, tras ganar la Champions en Madrid, Jürgen confesó: "me siento muy aliviado, especialmente por mi familia, porque no fue grato irnos de vacaciones los seis veranos pasados con esas seis medallas de plata en el equipaje".

También consideremos que el Liverpool no es un pequeño pez.

Klopp tiene al defensor más caro del mundo (Van Dijk) en su equipo y al segundo portero más caro en Alisson. El club ha gastado y gastado millones de euros, extremadamente bien, como prueba de una estrategia de reclutamiento que se cuenta entre las más inteligentes del deporte en el mundo.

Se dice que el balance de compras y ventas desde el 2015 es de 160 millones de euros. Las principales adquisiciones, Salah, Mané, Firmino, Robertson, Wijnaldun, Becker y Van Dijk sellaron con la sexta Champions para los Reds.

Para mí lo más sorprendente fue que contra el Tottenham, Klopp mandó a los suyos, con el 1-0 a su favor, a jugar exactamente igual que Ferretti con sus Tigres frente al León.

Y por más que busqué en la prensa inglesa alguna crítica a la estrategia, nadie gastó ni tinta ni saliva para señalar como mezquino el futbol del ganador.

PD: John W. Henry, dueño del Liverpool, empleó el modelo matemático de un físico de Cambridge para seleccionar el fichaje de Kloop en el peor momento de su carrera (New York Times).

 
Twitter: @castillejos_m