Croacia

Félix Fernández
en CANCHA


Zlatko Dalic, Director Técnico de Croacia, aprieta con fuerza un rosario durante los partidos que dirige con su Selección: "Siempre llevo uno conmigo y cuando siento que pasamos por un momento difícil, pongo la mano en el bolsillo y me aferro al rosario... luego todo es más fácil", confesó el entrenador.

Esto sería meramente anecdótico si la religión no hubiera sido uno de los detonantes

en la guerra que tantas vidas costó durante la década de los ochentas. Sin embargo, las diferentes manifestaciones religiosas que hoy se respetan y toleran van de la mano con la evolución del futbol balcánico.

"Los propios yugoslavos definen a su país como si contaran las piezas de un mosaico: seis repúblicas, cinco naciones, cuatro culturas, tres lenguas, dos alfabetos, un estado. Eventualmente, podría alargarse la cuenta y citar además siete religiones, ocho raíces culturales, nueve catástrofes nacionales, diez influencias exteriores", escribió hace casi 50 años el escritor belga Leon Thoorens, en referencia a una nación creada sin el convencimiento de su gente y separada mediante sangrientos conflictos armados. Pero siempre, unidos por la fuerza o separados por la guerra, han tenido un potencial futbolístico extraordinario, por algo a Yugoslavia le llamaban: "El Brasil de Europa".

De las seis repúblicas que conformaban la antigua Yugoslavia, cuatro de ellas ya han tenido la oportunidad de asistir a la Copa del Mundo como naciones independientes, desde 1998 en que Croacia hizo su debut. Únicamente Montenegro y Macedonia se han quedado al margen (Kosovo se encuentra aún en disputa, aunque forma parte aún de Serbia).

Pese al gran universo de futbolistas que tuvo Yugoslavia y generaciones constantes con jugadores muy relevantes, su mejor lugar lo obtuvo en Chile 1962, cuando logró el cuarto lugar. En su última participación (1990) perdió en penales contra Argentina en Cuartos de Final, serie en la que, por cierto, cobraron en la tanda de penales jugadores de Serbia (Stojkovic), Croacia (Ivkovic), Bosnia (Hadzibegi), Montenegro (Savicevic) o Serbia y Croacia (Prosinecki). Fue la despedida de Yugoslavia, tras ocho Copas del Mundo, para dar paso a las Repúblicas Independientes, que tardarían varios años más en establecerse y, aún hoy, no ha terminado la transición.

Croacia es sin duda la Selección que mejor se ha desarrollado desde la disolución de la antigua Yugoslavia. Su plantel, por sí sólo, es muy respetable y su medio campo, el mejor del mundo (Brozovic, Modric, Rakitic, Rebic y Perisic). Pero sin duda, la combatividad y espíritu de este equipo es lo que nos tiene impresionados. Media hora extra de juego en cada uno de sus partidos, más los minutos de reposición, suman 662 minutos y agregue usted las dos tandas de penales, que contienen su grado de ansiedad.

Ninguno de los titulares quiso salir en los 90 minutos del partido ante Inglaterra y, contrario a lo visto en la primera parte, mostraron un fondo físico inimaginable, hasta dar la vuelta definitivamente al marcador y llegar a su primera Final de Copa del Mundo.

Lo mostrado por Croacia no es obra de la casualidad y sí de la historia; no es de suerte y sí de carácter formado en la adversidad; no es de aguante y sí de espíritu; no es de rezos y sí de fe.

Zlatko Dalic aprieta su rosario fuertemente cuando se pone difícil el partido para su equipo... al hacerlo, exprime también los años de dolor y diferencias que hoy son herramientas para tener un equipo unido y convertirse en campeones del mundo.

 
 
Twitter: @felixatlante12