Chivas reta al mundo

Francisco Javier González
en CANCHA


Un día el Guadalajara decidió retar todas las leyes del mercado. Y en eso sigue.

Las Chivas jugaron el miércoles un partido de Copa, el jueves un amistoso frente a Boca Juniors y el domingo otro de Liga.

Algunos de sus jugadores estarán actuando el miércoles contra Islandia con la Selección Nacional y el sábado enfrentarán a Atlas en el Jalisco como parte del programa de la sexta

fecha.

No hace mucho tiempo que el Guadalajara negó jugadores a convocatorias de diferentes Selecciones incluyendo la Olímpica para Río de Janeiro. Jorge Vergara se ha vuelto remilgoso para ceder su material humano. Pero por otro lado, aun sabiendo que el partido contra Venados lo jugó con los menos titulares de su primer equipo, la exposición a que ha sometido al habitual once abridor -Boca, Santos Laguna y seguramente Atlas- generará un desgaste innecesario.

Además de ello, la programación de su ajustado calendario habrá ayudado a tomar la retadora decisión de jugar contra Santos a las cuatro de la tarde en día de Súper Tazón.

Las conclusiones no son sorpresivas: con aumento en el precio de los boletos, tuvo una triste entrada contra Boca Juniors. Muy parecida a la de ayer frente a los laguneros.

Y a la poca visibilidad originada por sus propias condiciones de vivir su vida en transmisiones de paga, le aumentó el riesgo de que las Chivas fueran ignoradas por el partido máximo del ovoide en Houston, por cierto espectacularmente concluido.

Sin hablar del nuevo fracaso en el servicio a sus suscriptores que incluyó a los boquenses deseosos de ver en Argentina una señal que se cayó, toquemos el aspecto deportivo, causa y efecto de todo lo demás.

Santos, en un partido muy equilibrado, se salvó un par de veces pero estuvo a punto, con "Chepo" de la Torre en la banca por añadidura, de derrotar a domicilio a los rojiblancos.

La igualada cayó a los 92 minutos, con los laguneros ya disminuidos por la expulsión de Diego de Buen que había entrado de cambio para cerrar el duelo.

Que eso se deba al desgaste del plantel es una posibilidad real. Y que los jugadores y el cuerpo técnico lo hacen bien para salvar todas las malas decisiones de pantalón largo, un hecho.

Chivas cobra más por los boletos, amontona cuatro partidos en una semana y le echa agua a los frijoles para que le rindan.

Ojalá no olviden más al aficionado, que es lo más importante de todo; el ser indispensable que hace grandes a los equipos.

La ambición tiene un límite y ese lo marca lo deportivo. Pasar esa frontera es peligroso y fatal.

Chivas juega con fuego.

 
 
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